El final del Intercambio y el comienzo de una nueva era: tercera jornada

“Este es el momento para un cambio”.

En su discurso inaugural, que dio comienzo a la tercera y última jornada del Intercambio, Andrea Ordóñez, directora de Southern Voice, hizo un claro llamado a la acción: colaborar, desarrollar redes de think tanks y fortalecer la voz de la investigación desde el hemisferio sur. “Estamos ante el final de una era, pero no es el final de la comunidad”. Sus palabras plasmaron el sentimiento del Intercambio y sus resultados de cara al futuro.

Andrea señaló que la comunidad de la ITT había cambiado su enfoque durante el transcurso del programa; pasó de tener un gran impacto nacional en 2012 a alcanzar un impacto regional y global en 2018. Ahora, la comunidad está ejerciendo una práctica más innovadora y colaborativa, a medida que se adapta a contextos más complejos y cambiantes. Andrea se refirió a la necesidad de que los think tanks se posicionen dentro del ámbito de las políticas globales y que cuestionen nociones heredadas de las investigaciones del hemisferio norte, que se perciben como universales, y también del hemisferio sur, que parecen contextuales.

A fin de lograrlo, enumeró pasos prácticos para alcanzar una colaboración eficaz, basados en su propia experiencia con la red Southern Voice. Dentro de los think tanks, se identificaron como factores habilitantes críticos la necesidad de pensar de forma horizontal, la democratización de la toma de decisiones y, en especial, la creación de espacios para que distintas personas de la misma organización puedan tender redes y colaborar con otros think tanks. “Los think tanks que se adaptan, que son flexibles y que tienen en cuenta los aspectos culturales son buenos aliados”, afirmó.

Asimismo, Andrea abordó un tema emergente en este Intercambio: la necesidad de pensar más allá de los límites de las organizaciones. Señaló que, a veces, se considera que la colaboración insume demasiado tiempo y obstaculiza las agendas de investigación de las organizaciones, pero destacó la importancia de la cooperación entre organizaciones, por ejemplo, al examinar estrategias sobre recursos compartidos, como los equipos de comunicación; mejorar la capacidad de los equipos, y aunar fuerzas para identificar objetivos comunes de políticas.

Este consejo práctico sirvió de base para las actividades que se llevaron a cabo a continuación, donde, una vez más, los asistentes participaron del mercado de ideas. Esta vez, el objetivo fue identificar los puntos complementarios entre las organizaciones y determinar de qué manera se podían sumar las distintas fortalezas en iniciativas colaborativas de ahora en adelante. En la sala auxiliar, se formaron grupos más pequeños para compartir ideas sobre futuros escenarios para los think tanks y, en sesiones paralelas, los asistentes siguieron debatiendo estrategias en torno a la igualdad de género, los sistemas de conocimiento y la participación eficaz en las políticas.

Se manifestó un deseo evidente por utilizar el espacio provisto por el Intercambio como punto de partida práctico para formar nuevas alianzas con objetivos compartidos. Estos objetivos compartidos, como señaló Andrea, no se limitaban a la investigación. La comunidad pensaba en términos más amplios, con miras a modificar los panoramas de políticas regionales, nacionales y globales mediante enfoques colectivos.

Esto se relaciona estrechamente con lo señalado por Sara Lucas, de la Fundación Hewlett, en la primera jornada. Como financiadora, Sara afirmó que, para que las solicitudes de financiación lograran su cometido, no debían centrarse solo en la sostenibilidad de una organización determinada. Tenían que enmarcar propuestas en torno a los objetivos finales, pero, al mismo tiempo, era necesario que ilustraran caminos para ejercer influencia que fueran más allá del foco de investigación de una organización específica. Este fue el razonamiento que aplicó la fundación Hewlett al financiar el programa de la ITT.

Así, las colaboraciones que surgen del programa pueden tener múltiples impactos no solo en el ámbito de las políticas, sino también en el acceso a la ayuda financiera. Las redes emergentes incrementarán las oportunidades de financiación para las organizaciones, mientras que el intercambio de recursos y los departamentos innovadores entre organizaciones pueden reducir costos.

A partir de las conversaciones que tuvieron lugar durante el Intercambio, quedó demostrado que esta comunidad ya está trabajando de forma constructiva y creativa. En su sesión plenaria de cierre, Peter Taylor, del IDRC, disertó con pasión acerca del prometedor futuro que les espera a los think tanks de la ITT. Hizo hincapié en que el final del programa de la ITT es solo un paso en un viaje compartido. El consorcio tiene grandes herramientas, no solo gracias a la riqueza de habilidades y al aprendizaje colectivo, sino también a la calidad humana y a la pasión que impulsan su labor. Como señaló Peter, se trata de un grupo de personas que creen en la sociedad, en el cambio positivo y en trabajar juntos.

Esta energía, junto con el conocimiento y la experiencia colectivos, significa que existe un enorme potencial dentro de esta comunidad con vistas al futuro. Es fundamental que los think tanks de la ITT sigan mostrando el valor de su trabajo mediante resultados empíricos y que mantengan el acceso al amplio número de casos de éxito en el consorcio para utilizarlos como evidencia en futuros diálogos con financiadores, actores que influyan sobre las políticas y otras partes interesadas.

Peter reconoció que el consorcio ya se encuentra entablando debates de manera creativa con numerosas partes interesadas. Especialmente, destacó la adaptabilidad de los think tanks y la manera en que incorporaron las redes sociales y la tecnología durante los últimos diez años. Así, abrieron canales de comunicación con una inmediatez y un alcance que habrían sido inimaginables al comienzo del programa.

En síntesis, tanto su mensaje como el de los donantes que tomaron la palabra a continuación transmitieron el espíritu del programa de la ITT, que destaca el trabajo en conjunto y el intercambio de aprendizajes y experiencias. En sus reflexiones, puso de relieve que las relaciones forjadas en los últimos diez años dejan a esta comunidad en una posición muy fuerte y única; se trata de una amplia red de personas que podrán formar nuevas alianzas y desarrollar estrategias rápidamente, basándose en el entendimiento y en las experiencias colectivas que ya existen.

Peter retomó los comentarios realizados por Andrea Ordóñez a comienzos de la jornada y mencionó la necesidad de dejar de considerar que la agenda de desarrollo del hemisferio norte es universal. Destacó que la comunidad ya está conformada por actores globales que están cruzando límites para establecer una simetría moderna de poder y legitimidad.

Aunque el programa de la ITT está concluyendo y quienes participaron marcan el fin de una época, la energía y el impulso demostrados durante el Intercambio de Bangkok en 2018 indican claramente que se avecina nueva era.

 

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